Los Espigadores y la Espigadora

Todo esto, hasta donde llega la mirada, es nuestro.
Puedes tomar lo que gustes.
León Tolstoi

Les Glaneurs et la Glaneuse
Directora: AGNÈS VARDA
Francia, 2000

-Mientras pienso cómo empezar a escribir la reseña de la película, me viene a la cabeza un recuerdo fugaz del cuento ¿Cuánta tierra necesita un hombre? de León Tolstoi, en el cual, grosso modo, la avaricia de un hombre por poseer muchas tierras lo condena a su muerte-.

Los Espigadores y la Espigadora es un documental realizado por la “Abuela de la Nouvelle Vague Agnès Varda; en el cual, cuenta la historia de espigadoras y recolectores cuyo oficio se encuentra en vía de extinción por la proliferación de máquinas que minimizan el tiempo de recolección. Allí revela el desperdicio que siempre ocurre con una parte de la cosecha ocasionado por los mismos productores porque la mala apariencia de lo cosechado no permite su comercialización y para mantener la estabilidad de los precios en el mercado. Estas perversiones del sistema económico actual produce nuevos espigadores y espigadoras, quienes idénticamente a sus antecesores del oficio, recolectan en los campos los frutos desechados considerados no aptos, y en las ciudades, espigan entre la basura alimentos caducos que aún pueden ser consumidos, electrodomésticos, o cualquier clase de basura que por obra y gracia del arte o la necesidad, son reutilizados como nuevos objetos de uso práctico o simbólico, como un reloj sin manecillas que recoge Agnès Varda  para hacer un elogio a la ausencia de tiempo, mientras evidencia,  -mostrando sus manos arrugadas durante toda la peli-, la preocupación por su avanzada edad.

El film es una sutil y elegante denuncia, herencia de una propuesta estética y política de la Nouvelle Vague Francesa fundada hace más de medio siglo atrás. Es una invitación a ver con otros ojos lo que constantemente desechamos, para reutilizarlo, verlos como meras cosas y convertirlos en nuevos objetos de arte, de alimento, de decoración, de resistencia; mientras que enseña al espectador con la ayuda de abogados, todo el derecho que tiene para ir a la propiedad privada a tomar lo que por ley es permitido (y por qué no, también por fuera de ésta).

Mientras veía el documental recordé dos cosas cuyos temas son bastante similares al tratado en la peli: La Isla de las Flores de Jorge Furtado, en donde muestra que hay seres humanos por debajo de los cerdos en la prioridad de elección de alimentos; y la ciudad de Leonia de Italo Calvino, una de sus Ciudades Invisibles, donde narra que “cada mañana la población se despierta entre sábanas frescas, se lava con jabones apenas salidos de su envoltorio, se pone batas flamantes, extrae del refrigerador más perfeccionado latas aún sin abrir, escuchando las últimas retahílas del último modelo de radio” Similar a nuestras sociedades actuales hiperconsumistas que no tienen ni idea a dónde van a parar todos los desperdicios que cada día el camión de la basura desaparece de la vista.

Pero la película también es una metáfora de la realizadora espigadora, en una aventura de filmar y recolectar historias. Es una reflexión sobre sí misma, sobre el tiempo, sobre el cine como dispositivo, y sobre “El baile del capuchón de la lente”, secuencia de la película en la cual, la directora olvida apagar la cámara y se ve la tapa del lente danzando por la inercia que produce cada paso; ejemplo extraordinario para reflexionar sobre las estructuras formales y tradicionales de la realización cinematográfica.

Ver Película completa: LOS ESPIGADORES Y LA ESPIGADORA

Camilo Zambrano Proaños

RouXe 1er Puesto Festival de VideoArte BANG

Rocío Delgado, Artista Plástica y Directora de Arte del Colectivo Días de Lluvia, fue Galardonada -entre 121 videos de 84 artistas provenientes de 14 países-, con el Primer Puesto en la V edición del Festival de VideoArte BANG en Barcelona .

Ver la animación: Desenlace

LA CARA DEL VERANO

Foto: Camilo Zambrano Proaños

HABLAR DE UN DOCUMENTAL

Lima                                                                                                                                                                                                                                                                          

Nada más satisfactorio para un documentalista que presentar su trabajo a las personas que participaron del mismo.

Hace un poco más de un año realicé un documental sobre memoria de la violencia política en el Perú. Por andar creyendo que si podía andar en Bogotá, podría también andar en cualquier ciudad del mundo como si fuera la mía, me robaron la cámara en Lima, así que hice el documental con una cámara compacta de fotografía. De ahí que técnicamente sea menos que una basura. Sin embargo el documental tiene sus virtudes, y el proceso cobró total sentido cuando lo presenté en la ciudad de Ayacucho, hace algunas semanas.
Proyecté el video frente a un público muy diverso y que en su mayoría vivió directamente la guerra. Al terminar la proyección y luego de unos minutos de discusión en la que el público cariñosamente iba destrozando el documental, un hombre delgado, de unos 45 años, pidió la palabra; se levantó de la silla y dijo más o menos textualmente: “Buenas noches, yo soy un ex miembro de la Policía Nacional del Perú, y no estoy de acuerdo con nada de lo que se dice en este documental”.
Las piernas me temblaron y no pude más que cagarme del susto pensando que este tipo era un tira o un paraco y que al salir del auditorio me iba a pasar algo muy malo. No fue así. Él hizo su crítica con sus mejores argumentos y yo hice lo mismo con los míos. La discusión continuó unos minutos más y terminó.
Al final, el hombre se me acercó y dándome el abrazo más sincero que he sentido en mi vida, me dijo: “Siga trabajando”. Yo lloré. De felicidad, por ese reconocimiento a mi trabajo, pero también de tristeza por darme cuenta que una parte de ser colombiano significa creer que en este tipo de contextos quien disiente de ti, probablemente intentará matarte.

Diego

El documental se llama El Nombre de las Piedras, y lo pueden ver en la pestaña Videos/Documental



EL NOMBRE DE LAS PIEDRAS

Desde comienzos de los años 80 y hasta finales de los 90, el Perú sufrió el periodo de violencia política más trágico de su historia. Diversos actores sociales, artísticos y políticos de este país se esfuerzan en hacer memoria e impulsar procesos de justicia sobre los hechos ocurridos en este periodo.

Investigación, realización y edición: Diego Alvarez Campos
Duración: 31 minutos
Perú, Colombia
2012

TAMBIÉN LA LLUVIA

Directora: Icíar Bollaín

España, 2010

Es difícil ser latinoamericano y enfrentarse con esta película.

Se trata de un grupo de españoles que van a Bolivia a rodar una película sobre Colón. Los conflictos entre colonizadores y pueblos indígenas que se recrean y critican en este rodaje, son los mismos que se generan en la relación entre los españoles y los bolivianos que participan en la película. De esta forma, También la Lluvia, da cuenta de la continuidad existente en los procesos de colonización de América y las formas que esta adquiere en la contemporaneidad.

Una conflictiva y nada maniquea película, que vale la pena ver para entender como funciona el poder colonial en la actualidad y cómo España y Latinoamérica siguen manteniendo relaciones desiguales de poder.

Vea el trailer aquí: http://www.youtube.com/watch?v=FaiuQX1epts

Diego

 

“PERRO CALLEJERO”

Foto: Diego Alvarez

CHOCOLAT

Por: Lasse Hallström

Reino Unido, 2000

Trailer

Chocolat es una película que nos invita a comernos y degustar la vida en cada mordisco.

Es una historia sobre las costumbres y el miedo que produce romperlas, sobretodo si el factor de cambio resultan ser las pasiones y las tentaciones.

Vivimos cada día acostumbrados a la existencia. Dejamos que lo que nos han enseñado como verdad absoluta, las creencias y la cultura, guie el camino hacia nuestros objetivos. Pero, a veces es bueno dejarse tentar por un lobo, una manzana roja, un principe sapo o un chocolate… de ahi surgen las grandes aventuras que nos hace sentir más vivos que nunca.

Además, !para qué es el cuerpo, si no es para disfrutar de sus placeres!, y sin embargo, parece que lo dejamos a un lado por tabú, olvido, descuido o desinterés.

Propongo una taza de chocolate con una caja de bombones para acompañar esta historia ambientada en un pueblo francés de los años 50′s. Una bella dirección de arte que acarameliza cada imagen para empalagar nuestra mirada. Y en donde cada actor parece interpretar cada uno de nuestras características más humanas.

RouXe

CONTROINFOCOLOMBIA

controinfocolombia.blogspot.com

Blog de Ivan “Ivanuska” Bianchini

Nació en Terni (Italia), 1979. Fotógrafo. Director de videos y documentales autogestionados. Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Perugia, donde se licenció en Historia y Crítica del Cine con tesis y documental sobre la “Representación de la lucha armada italiana en el cine”. Se autodefine como guerrillero de la imagen para romper la hegemonía cultural comercial por la conquista de un imaginario colectivo sobre el conflicto.
Su nuevo proyecto Diari ribelli-Diarios rebeldes incluye temas del conflicto actual en Europa y Latinoamerica.

Colección de Guías Prácticas para Fracasar en el Intento

Por Javier de la Cuadra
Guía #1

Guía Práctica para Fracasar metódicamente en el intento de arreglar un lente de fotografía.

(tiempo total: 20 pasos en 14 horas)

Usted Necesita:

-Un lente Zoom de Nikon 18-70 de 500 dólares con un jueguito en el zoom, un ligero traqueo.

-Un destornillador milimétrico de estrella.

-Una habitación oscura con alfombra

-Un escritorio desordenado

-Un trapito cualquiera

-Superbonder

Antes de comenzar con el siguiente manual de instrucciones asegúrese de estar absolutamente convencido de sus capacidades de arreglar cualquier cosa que se arruine por compleja que parezca.

Pasos:

  1. El primer paso es tomar el lente con ambas manos en posición de bate de beisbol. usando su fuerza bruta haga girar el anillo del zoom hasta que se trabe más de lo que estaba. Cuando sienta que el zoom NO mueve hacía delante ni hacía atrás este paso está completo.
  2. Lleve el lente al escritorio ubicado en la habitación oscura y con alfombra; obsérvelo bien, ya que va a ser la última vez que lo vea completamente armado.
  3. Tome el destornillador milimétrico y de la manera más testaruda posible recuerde que toda la vida le han dicho que nunca le meta mano a un lente de fotografía. Luego de esos instantes de memoria subversiva, suelte uno a uno los tornillos que están en la base trasera del lente. OJO: No vaya a quitar primero los tornillos que están antes de la base, los que tienen apariencia de ser los primeros que se deben quitar, esto es fundamental para el paso siguiente.
  4. Retirados los tornillos de la base sienta cómo puede moverla, cuando crea que quitó los tornillos adecuados porque puede remover la base retírela fuertemente hasta que sienta que un cable se soltó bruscamente y se quedó con la base en la mano.
  5. Respire, revise dónde iba ese cable que se soltó bruscamente. Cuando encuentre el milimétrico puerto donde va ese cablecito y se de cuenta de que quedó flojo luego del tironazo, vuelva a respirar.
  6. Recuerde que tiene superBonder, intente pegar de nuevo el puerto milimétrico al circuito. Cuando se sienta tranquilo y crea que lo solucionó, que era sólo cuestión de pegante, trate de introducir de nuevo en el puertico el cable que se soltó.
  7. En este punto usted debe estar sospechando que algo hizo mal; que ese cable no debe ser tan difícil de meter en ese puerto milimétrico, también debe estar imaginándose a 1000 chinos en la fábrica de lentes tratando de introducir el cablecito en el puertico milimétrico. Cuando esté absolutamente seguro de que algo hizo mal dé marcha atrás y vuelva a colocar todo en su lugar, inlcuyendo el cablecito.
  8. Arme de nuevo el lente, coloque cada pequeño tornillo de la base en su sitio. No olvide dejar caer un tornillito en la alfombra. Búsquelo por un rato y cuando definitivamente no lo encuentre respire y piense que un tornillito de menos en qué puede afectar el correcto funcionamiento del lente.
  9. Cuando esté colocando el último tornillo sorpréndase al darse cuenta de que debía retirar primero los tornillitos de más afuera, los que parecían tener que quitarse primero.
  10. Coloque el lente en la cámara y antes de prenderla use su fe y crea que la cámara va a reconocer el lente y que todo va a salir bien.
  11. Cuando la cámara esté encendida y usted se de cuenta de que no reconoció el lente, asuma que dañó el puertico milimétrico.
  12. Vuela a quitar la base, esta vez retire primero los tornillitos que parecían tener que quitarse antes. Con la base retirada de la manera correcta piense para sus entrañas que sí se le hacía raro que los chinos fueran tan brutos como para tener que meter ese cablecito de manera tan dispendiosa.
  13. Meta el cablecito de nuevo, aplique más superbonder, vuelva a armar el lente y colóquelo en la cámara para ver si funciona. Repita ese paso unas 8 veces hasta que esté absolutamente seguro de que no le va a funcionar nunca y que daño el puertico milimétrico.
  14. Cuando sean las 11:30 de la noche, deje el lente encima del escritorio y vaya a dormir. Acuéstese pensando que tal vez la noche le haga bien al lente y amanezca funcionando de nuevo. Duerma intranquilo, dé vueltas en la cama y a las 3 de la mañana recuerde muy bien que el lente cuesta 500 dólares y que la cámara es su principal fuente de trabajo.
  15. Como a las 6:20 de la mañana levantese estire las manos y reconsidere dos veces si va a seguir metiéndole mano al lente o lo va a dejar así. Cuando decida a toda consta volver a desbaratarlo continúe con el siguiente paso.
  16. Ya que es un experto en retirar la base, hágalo rápidamente porque en este punto usted ya debe estar decidido a desbaratar el lente en su totalidad.
  17. Ya no le interesa cuál es el orden en que va cada cosa. Solo retire tornillos, los que más pueda. Hecho esto, debería poder retirar todas las partes de las que está compuesto el lente. Son en total 17 piezas diferentes encajadas una a la otra de manera milimétrica. En este punto usted debería estar pensando que ese aparato es una obra de arte, y que esos chinos son unos putas*.
  18. Con el lente desarmado decida dejar al menos funcionando el Zoom, que es al fin de cuentas lo que se había dañado primero. Logra encajar las piezas mecánicas y usted cree que al menos salvó el zoom del lente. Hecho esto se dispone a encajar de nuevo las 17 piezas que componen tal obra de arte.
  19. Antes de hacerlo usted nota que ha colocado sus huellas en cada uno de los 6 lentes interiores que componen el lente. Toma un trapito y los limpia. Cuando se de cuenta de que rayó el lente encargado del foco, el más delicado, porque el trapito tenía una ligera partícula enredada, respire.
  20. Con el lente rayado, el puertico milimétrico dañado y un tornillito perdido usted se dispone a encajar las 17 piezas que componen el lente. Luego de dos horas intentando juntar cada cosa y algunos accidentes usted debe dejar así. En ese momento usted debe pensar que las últimas 14 horas de su vida no debieron existir. Que todo hubiera sido diferente si hubiera quitado primero los tornillitos que parecían tener que retirarse primero, que si hubiera usado el trapito adecuado no hubiera rayado el lente y que definitivamente los chinos son unos putas*.
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* La expresión “unos putas” significa en algunas regiones de Colombia que alguien es extraordinariamente genial, que es muy bueno en lo que hace. Téngase en cuenta que sólo aplica al género masculino.

Ej: es adecuado decir: Jaime y pedro son unos putas jugando futbol.

Ej2: es inadecuado decir: Rosita en una puta bailando (a menos que así sea).

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